Parakeet Income invierte en obligaciones negociables corporativas argentinas denominadas en dólares. El 66,8% de la cartera está en el complejo energético: emisores cuyo flujo de caja proviene de exportar petróleo, gas y sus derivados. La moneda del pasivo y la moneda del ingreso son la misma.
El fondo abrió el 17 de octubre de 2024. Desde entonces acumula 20 meses positivos sobre 23. Lo relevante no es sólo el retorno, sino la forma de la curva: el peor mes fue −1,09% y la caída máxima desde un máximo previo, −1,09%.
| Volatilidad anualizada | 2,28% |
| Peor mes (mar-25) | −1,09% |
| Mejor mes (nov-24) | +1,89% |
| Máxima caída desde un máximo | −1,09% |
| Meses positivos | 20 / 23 (87%) |
| Retorno anualizado desde inicio | 8,56% |
| Retorno acumulado desde inicio | +16,61% |
Volatilidad estimada sobre 23 observaciones mensuales y anualizada por √12. Con una muestra de menos de dos años, la cifra describe el período transcurrido y no debe leerse como una proyección. Rendimientos pasados no garantizan rendimientos futuros.
Treinta y siete posiciones. Clasificamos cada emisor por su actividad económica real. La lectura por rubro es la que sigue.
Los rubros suman 100,24% del patrimonio neto; el resto corresponde a devengamientos de intereses y pasivos por rescates a pagar al cierre.
La concentración no es accidental. El sector energético argentino explicó el 55% de todo el volumen emitido en obligaciones negociables durante el primer semestre de 2026 —USD 5.307 millones sobre USD 9.632 millones totales— con apenas el 14% de las series. Es el segmento con mayor profundidad, tickets promedio de USD 221 millones contra USD 57 millones del mercado general, y los plazos más largos que se consiguen en el mercado local.
El 17,2% vence dentro de los próximos catorce meses. Ese tramo corto, sumado al 3,5% en liquidez y pagarés, es lo que permite sostener el rescate a T+2 sin vender posiciones largas a mercado.
Las 37 posiciones al 31·08·2026, agrupadas por rubro. La columna “Vaca Muerta” indica si el emisor tiene exposición operativa directa a la formación —producción no convencional, infraestructura de evacuación o generación asociada—.
Durante quince años Vaca Muerta se discutió en potencial. Desde 2023 se discute en producción, exportaciones y superávit comercial. Los números que siguen son públicos y verificables; los citamos porque son la razón por la que dos tercios de esta cartera están donde están.
En 2019 el no convencional era el 19% del petróleo argentino. En julio de 2026 fue el 71,1%. En el mismo lapso la producción total pasó de ~509.000 a 916.200 barriles diarios.
El efecto sobre las cuentas externas es el dato que más importa para un tenedor de deuda corporativa: en el primer semestre de 2026 el petróleo crudo desplazó al maíz y a la harina de soja como principal producto de exportación argentino, con USD 4.693 millones y el 9,5% de las exportaciones totales del país.
Y el crecimiento es físico, no de precio: aproximadamente cuatro quintas partes del aumento exportador del semestre se explican por volumen y sólo una quinta por precio. Esa distinción importa, porque un flujo que crece por volumen es mucho menos sensible a una corrección del Brent.
Vaca Muerta no tuvo un problema geológico sino logístico: durante años produjo más de lo que podía evacuar. Ese es el capítulo que está cerrándose.
Oldelval Duplicar está operativo desde marzo de 2025 y lleva el sistema a 530.000 bbl/d, con una ampliación norte de USD 400 millones en obra. Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) —USD 3.000 millones, accionistas YPF, PAE, Vista, Pampa, Chevron, Pluspetrol y Shell— arranca con del orden de 180–190.000 bbl/d hacia fines de 2026 y escala a 550.000 bbl/d. Del otro lado, TGS amplía Perito Moreno de 21 a 35 MMm³/d.
En gas, el proyecto Southern Energy (PAE operador, con YPF, Pampa, Harbour y Golar) tiene financiamiento sindicado cerrado por unos USD 900 millones y un contrato de venta a la alemana SEFE por 2 Mt anuales a ocho años; el primer buque licuefactor empieza a producir a fines de 2027.
Cinco de los siete accionistas de VMOS son emisores presentes en esta cartera. No es una coincidencia de selección: son los mismos balances que financian la infraestructura los que emiten la deuda que compramos.
Fuentes de esta sección: Secretaría de Energía e INDEC vía Infobae y Bloomberg Línea (producción y balanza energética, jul-2026); Instituto Argentino de la Energía “General Mosconi” (series 2019–2023); Bolsa de Comercio de Rosario (promedios 2024–2026); Economía y Energía / Nicolás Arceo (inversión petrolera); VMOS, Oldelval y TGS (infraestructura de evacuación). Cifras al 2 de septiembre de 2026.
Un fondo no compra una tesis macroeconómica: compra emisores concretos con vencimientos concretos. La traducción es la siguiente.
El 25,7% está en productores. Vista, Tecpetrol, Pan American Energy e YPF. Son los cuatro balances que capturan directamente el crecimiento de volumen: Vista produce 116.655 bbl/d de crudo y guía a 160.000 boe/d para 2026; Tecpetrol opera Fortín de Piedra, el bloque gasífero más grande del país con cerca del 15% del gas argentino; YPF llevó su producción shale a 213.000 bbl/d en el segundo trimestre de 2026, un 47% más interanual.
El 17,0% está en midstream. Dos series de TGS, con más de 9.000 km de gasoductos y la planta de Tratayén. El midstream cobra por transportar, con contratos ship-or-pay: cobra por capacidad reservada, no por el precio del barril. Es la exposición al crecimiento de Vaca Muerta con la menor sensibilidad al precio del crudo que ofrece el mercado local.
El 16,6% está en Pampa Energía, que es tres negocios a la vez —producción de gas no convencional, 12% de la capacidad de generación eléctrica del país y el 86–98% del mercado doméstico de estireno— más participaciones en TGS y Transener. La ON Clase 26 con vencimiento en 2037 es la posición individual más grande del fondo, con 11,7%.
El 7,4% está en generación —Central Puerto, YPF Luz, AES y Genneia—, un negocio de contratos de largo plazo y demanda regulada, con una correlación con el precio internacional del petróleo mucho más baja.
Agregado por emisor, sumando todas las series en cartera. Los diez primeros concentran el 74,1% del patrimonio.
Dos tercios de esta cartera están colocados en el complejo energético argentino. No es una apuesta sobre lo que el país podría llegar a ser: es riesgo de crédito sobre los balances que ya están produciendo, exportando y facturando en dólares hoy.
El sector produce el mayor volumen de petróleo de la historia argentina, generó el superávit comercial energético más alto jamás registrado, desplazó al agro como principal exportador del país y concentra el 91% de la inversión petrolera. Crece por volumen, no por precio. Y financia ese crecimiento emitiendo deuda en dólares a los plazos más largos que ofrece el mercado local: el 55% de todas las obligaciones negociables colocadas en 2026 salió de este sector.
Ese es exactamente el papel que compone Parakeet Income. Un fondo en dólares, con TIR de cartera del 7,30%, rescate a T+2 y veintitrés meses de historia publicada, construido sobre los emisores más dinámicos, con mayor proyección y mayor capacidad de generar divisas de la Argentina y de la región.
| Cartera en el complejo energético | 66,80% |
| Emisores con exposición operativa directa a Vaca Muerta | 61,54% |
| Retorno acumulado desde inicio, en dólares | +16,61% |
Los honorarios incluyen la retribución de los Agentes de Colocación de las Cuotapartes. La composición de cartera por clase de activo al 31·08·2026 es: obligaciones negociables 88,6%, bono soberano 5,5%, liquidez 2,7%, otros 2,4% y pagaré avalado 0,8%.